Los plaguicidas también dañan en Europa



España, campeona de Europa en el uso y abuso de químicos para la agricultura

Fecha de Publicación
: 14/06/2017
Fuente: El Confidencial
País/Región: Europa


En pleno debate global sobre si los agroquímicos son adversos para la salud humana y el medio ambiente, no hay país en Europa donde más toneladas se comercialicen
La industria de los productos químicos usados en la agricultura facturó en España 1.100 millones de euros en 2016, según la patronal de los fabricantes AEPLA. No hay país en Europa que los haya consumido más en los últimos años: un promedio de 73.000 toneladas anuales para el quinquenio 2011 a 2015.
Se les denomina agroquímicos, fitosanitarios o pesticidas, según se quiera blanquear más o menos su nombre, pero vienen a ser lo mismo: sustancias químicas que se fabrican para matar insectos y malas hierbas y evitar así que las cosechas se malogren. Son utilizados en todo el ciclo agrícola: antes y después de la siembra, durante el crecimiento, para la maduración de los frutos, también muy poco antes de la cosecha y finalmente para mantener los productos después de ser recolectados.
La industria defiende que tienen un efecto casi inocuo para el hombre y la naturaleza y que garantizan una agricultura productiva y sostenible para alimentar al mundo. Los activistas y ecologistas argumentan que su uso pasa una factura alta para la salud y el medio ambiente.¿Y qué dicen los científicos, las autoridades competentes y los agricultores? Depende. Algunos científicos avalan la seguridad de los agroquímicos autorizados, otros muchos nacionales e internacionales han probado ya sus efectos nocivos para las personas y el medio ambiente. Las autoridades reguladoras españolas y europeas van legislando, no sin sufrir grandes presiones por parte de la industria y los ecologistas. En cuanto a los profesionales del campo, pues también depende. En todo caso, como se documenta más abajo, la mayoría de los casi 900 mil agricultores registrados los usan intensivamente, mientras que otros muchos ya han sufrido en sus carnes las consecuencias adversas de los pesticidas.
Antonio Ruiz, de 65 años, es un agricultor afincado en Bárdenas (Zaragoza) que cultiva 45 hectáreas de alfalfa, cebada y hortalizas. Ahora toda su producción es ecológica. Su modo de trabajo no nació de una convicción idealista, sino de una enfermedad que se le diagnosticó en 1987. Fue al médico porque le costaba respirar. Era víctima de la llamada enfermedad pulmonar obstructiva crónica, los pulmones le funcionaban por debajo del 50%. El médico le dijo que tenía que dejar de fumar de inmediato. Ruiz jamás había fumado, pero sí había vertido sobre sus tierras todo tipo de agroquímicos para producir unos melocotones “que eran la envidia de la zona y que nos los quitaban de las manos en el mercado”, dice el agricultor aragonés. Entre otros plaguicidas, utilizaba malatión y lindano, hoy ya prohibidos en España. “Aquella visita al doctor me salvó la vida. Mi transición de la agricultura convencional a la ecológica hace que ahora esté vivo, tenga el 72% de capacidad pulmonar y esté produciendo igual cantidad o más que con pesticidas”, cuenta Ruiz.
El caso de este agricultor aragonés no es un hecho aislado, aunque no se encuentren con facilidad estadísticas oficiales. La razón es que los efectos de la utilización de agroquímicos a medio y largo plazo no están reconocidos como enfermedad profesional en el sector agrícola, según señalan desde la UGT. Pero hay otros datos más accesibles y que son elocuentes. España es el país europeo que más fitosanitarios consume en la agricultura en términos absolutos: 77.216 toneladas en 2015, último año disponible. Por delante de Francia, Italia y Alemania, con 67 mil, 63 mil y 48 mil toneladas, respectivamente.
El Real Decreto 1311 de 2012 que regula su utilización, transpuesto de un reglamento de la Unión Europea de 2009, pedía fomentar “planteamientos o técnicas alternativos con objeto de reducir la dependencia del uso de productos fitosanitarios”. Sin embargo, el consumo en España no solo no mengua sino que aumenta: en 2012, año de la norma, se vendieron 63.490 toneladas, un 20% menos que en 2015.
En términos relativos, España también encabeza la clasificación europea. En la relación kilogramos de agroquímicos vendidos en 2015 por habitante, Italia, Francia y Portugal están en el entorno de un kilo por persona. En nuestro país esa ratio se alza hasta 1,6 kilos por habitante para liderar también el ranking europeo.
En la correlación hectáreas cultivadas por kilogramos de agroquímicos vendidos de los países europeos que más superficie agrícola tienen, Italia se alza en lo alto del podio europeo con 8,2 kg/ha, mientras que España queda segunda con 5 kg/ha.

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