Las maniobras de Monsanto contra la ONU



Monsanto presiona a la ONU para despegar al glifosato del cáncer

Fecha de Publicación
: 05/06/2017
Fuente: Adelanto 24  (Argentina)
País/Región: Internacional


Se comprobó que la dueña de la soja transgénica local mantiene una campaña de desprestigio contra la OMS y la Agencia del Cáncer tras comprobarse la nocividad del herbicida. El glifosato es el pesticida más utilizado en la Argentina.
Presiones sobre organismos de la talla de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) o la Organización Mundial de la Salud (OMS), amenazas judiciales contra científicos no estadounidenses, campañas mediáticas de desprestigio contra la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC). El combo, como su paquete tecnológico que combina semillas transgénicas con pesticidas, es completo.
A todas estas maniobras viene recurriendo la multinacional Monsanto para quitarle al herbicida glifosato el vínculo con el cáncer que, específicamente, culminaron por asignarle tanto la OMS como IARC en la primera parte de 2015. El tenor de la avanzada acaba de dar pie a un completo escándalo en Europa. Esto último, producto de una investigación periodística que, basada en una serie de documentos y testimonios, ya es tildada de “Monsanto Papers” por medios como el francés Le Monde.

Una sucesión de declaraciones de científicos pertenecientes a las organizaciones perseguidas por la compañía estadounidense reveló que, en estos últimos dos años, la dueña de las sojas RR e Intacta en la Argentina montó sucesivas campañas de difamación contra el equipo de especialistas de IARC y la OMS. Incluso se conoció que la norteamericana activó un auténtico ejército de abogados para avanzar con posibles acciones judiciales contra los científicos de ambos organismos.
“En el pasado fuimos atacados infinidad de veces, sabemos lo que son las campañas de difamación, pero esta vez estamos sometidos a una presión en contra de una magnitud larga como una novela”, contó al respecto Christopher Wild, director de IARC, en declaraciones a Le Monde.
Según el científico, las sucesivas maniobras de Monsanto para minar la credibilidad de IARC y la OMS quedan a la vista en cada nuevo estudio que, presentado con bombos y platillos en la escena mediática -pese estar desarrollado por especialistas afines a la multinacional-, relativiza la toxicidad del glifosato. O, en su defecto, se divulgan experiencias científicas que minimizan los efectos negativos del herbicida al colocar el rasgo perjudicial del químico por debajo de las consecuencias que puede acarrear el mal uso de determinados artículos hogareños.
A los ojos de la compañía, cualquier crítica técnica al glifosato no es más que un mero ejercicio de “ciencia basura”. Al mismo tiempo, Monsanto señala que el vínculo del agroquímico con el cáncer parte de “datos limitados”, sesgados, y que la decisión de discutir la toxicología del producto se corresponde con “motivos ocultos”.
A nivel local, mientras tanto, ninguna de las objeciones o cuestionamientos científicos y judiciales que ya pesan sobre el glifosato parece tener lugar. Hasta el momento, no hubo un sólo organismo de Gobierno que emita una opinión respecto del dictamen de IARC y mucho menos sobre el proceso judicial que se le sigue a Monsanto en los Estados Unidos por manipular documentos para alzarse con la aprobación del herbicida.
Muy por el contrario, la visión que predomina entre las autoridades argentinas es que el principal componente del herbicida Roundup resulta inocuo. De hecho, la posición política es tan afín a los movimientos de Monsanto que el macrismo está a un paso de aprobar a nivel local la compra de la multinacional por parte de la alemana Bayer.
En marzo de 2015, la mencionada Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), vinculada a la Organización Mundial de la Salud (OMS), declaró que existe evidencia suficiente para vincular al glifosato con, precisamente, la proliferación del cáncer.
En la Argentina el herbicida representa, por lejos, el pesticida más utilizado en la producción agrícola: de acuerdo a números de la industria, de los casi 300 millones de litros de agroquímicos que se fumigan por año, más de la mitad corresponden al herbicida creado en la década del 70 por la multinacional Monsanto.
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